Ayer fui al lanzamiento del libro de un amigo, no somos amigos de toda la vida, pero si es un gran amigo. Estamos pero no estamos, no nos vemos seguidos, pero cuando nos vemos tenemos esas conversaciones que me hacen sentir que levito sobre la faz de la tierra. A diferencia de él que no soporta - ahora- el ruido y estrés de la ciudad, yo, cuando estoy con él, es como sí todo se hiciera silencio y sólo escuchará su voz y la mía. Que bonita manera de arreglar mi mundo siento cuando estoy con el. Es un chico que me ha ayudado mucho en el último tiempo, tan sólo porque el se atrevió antes que yo a hacer lo que- imagino- muchos anhelamos. Hablo de desprenderse. De despojarse, de soltar amarras. De dejar el miedo atrás. De salir de una vez de la zona de "Confort" (ni tan confortable) y atreverse a hacer lo que dicta tu corazón. No dejar tu esencia, no dejar tus sueños, no dejarse llevar por el sistema, pero si dejar lo superfluo fuera. Sabemos que en el sistema actual es impos...